Actualidad
Sol Naciente, una escuela Waldorf que crece en comunidad
Hace dieciocho años, siete familias sembraron las semillas de lo que hoy es la Comunidad Educativa Sol Naciente, en el Valle de Punilla. Lo que comenzó con un jardín de infantes se convirtió en un proyecto educativo que hoy reúne dos jardines, una primaria y una secundaria, con una propuesta centrada en educar y acompañar el desarrollo de niños y jóvenes a través de la pedagogía Waldorf. Mientras abre sus inscripciones para el ciclo 2027, el nivel secundario atraviesa una etapa clave: desde 2025 avanza en el proceso de adscripción al Ministerio de Educación de Córdoba.
A las diez de la mañana, cuando termina el recreo y los estudiantes vuelven a las aulas, Fernanda Sastre y Florencia Luna conversan con Mano a Mano. Ambas conocen el proyecto desde sus comienzos: fueron parte de las familias que impulsaron Brotes del Sol, el jardín de infantes que dio origen a la comunidad educativa. Hoy, Sastre es directora y profesora de Matemática, mientras que Luna trabaja en el área administrativa. Entre los recuerdos de aquellos primeros pasos y los desafíos actuales, reconstruyen el recorrido de la institución, que hoy reúne a 130 familias, 159 estudiantes y 40 trabajadores, entre maestros y administrativos.
La historia comienza en 2008, en el barrio El Faldeo, en Capilla del Monte. Fue un grupo de familias el que creó un jardín de infantes donde la pedagogía Waldorf, desarrollada por Rudolf Steiner a partir de la antroposofía, fuera el eje. La iniciativa surgió de una preocupación concreta, recuerda Fernanda: “El primer gesto que tuvieron las familias fue el de crear un lugar cuidado para los niños”.
Al principio, recibían a los chicos en sus propias casas y el maestro era un estudiante de pedagogía Waldorf. Así fue hasta que la necesidad de contar con un espacio común las llevó a alquilar una primera vivienda. “Entre todos empiezan a aprender e interiorizarse sobre la pedagogía, y esas siete familias atraen a otros padres con la propuesta”, relata Florencia.
– ¿Por qué eligieron la pedagogía Waldorf?
– Florencia Luna: Porque es una pedagogía que abarca el pensar, el sentir y el hacer. Entonces, toma a los seres humanos como una unidad física, anímica y espiritual. La pedagogía tiene una mirada integral y única hacia cada niño, niña y joven.
– Fernanda Sastre: Ellos tienen un tutor que los acompaña a lo largo de todo el nivel en el que estén (inicial, primario o secundario) y observa la evolución de cada uno, tanto en lo individual como en lo grupal. La escuela acompaña sus procesos entendiendo que hay ciclos y ritmos que van más allá del control humano. Por eso, el aprendizaje se organiza por épocas y por septenios.
– ¿Qué implica el método de aprendizaje por épocas?
– FS: Tiene que ver con respetar los ciclos. Cada materia se trabaja en períodos intensivos que involucran arte, movimiento, trabajo manual y ciencia. Dedicarle tiempo y ritmo a cada tema fortalece el interés y la voluntad. Prestamos mucha atención a las trayectorias escolares para acompañar a cada estudiante en su proceso.
– Siempre se habla de las escuelas Waldorf en contraposición a las tradicionales, pero ¿existen puntos de contacto?
– FL: Creo que, desde el desconocimiento, se puede pensar que es una escuela libre o en la que no hay reglas. Y es todo lo contrario: el ritmo del que hablamos te lleva a tener un orden, como en otras escuelas.
– FS: El objetivo siempre es formar seres humanos libres para elegir y pensar. Pero eso no quiere decir que acá los chicos hagan lo que quieran. Quizás, en primaria y jardín, la propuesta sea incompatible con la educación tradicional argentina, principalmente por las edades, porque se trabaja por septenios. Pero, cuando hablo con maestros de otras escuelas, me doy cuenta de que no es tan diferente de lo que nosotros proponemos.
De un jardín a una comunidad educativa
El interés por la pedagogía se profundizó con el paso de los años y, cuando los primeros niños llegaron a la edad de egreso del nivel inicial, surgió una nueva pregunta: ¿cómo dar continuidad a esa propuesta educativa? La respuesta fue abrir la primaria, que comenzó a funcionar en 2010 en San Esteban, un punto intermedio para las familias de distintas localidades del valle.
En ese camino, cuenta Fernanda, un jardín fundado en 2013 en La Cumbre se sumó a Sol Naciente: “En 2017 se integra El Colibrí, el jardincito que funcionaba en La Cumbre y que se suma acá, en San Esteban. Los dos espacios, este y el de Capilla del Monte, son el semillero para que lleguen más chicos”.
Finalmente, en 2019, por iniciativa de una maestra y varias familias, se creó la secundaria. “Ese primer año tuvo una característica muy particular: muchos chicos que se habían ido a otra escuela porque no teníamos secundario decidieron volver. Entonces, surge una secundaria muy abundante, con tres cursos diferentes”, recuerda la directora de la escuela.
La secundaria abrió sus puertas con un desafío: aún no contaban con el aval del Ministerio de Educación. Por eso, los estudiantes de todos los años rendían las materias libres en el IPEM N.º 335 «Luis Alberto Spinetta» para poder acreditar sus estudios.
En 2024, comenzaron los trámites de oficialización, que continuarán hasta 2028. “Fue empezar a recorrer el camino que en tres años nos va a permitir la adscripción definitiva. Desde 2025 funcionamos como un secundario adscripto hasta tercer año, por lo que ya no tienen que ir a rendir a otra escuela. Estamos haciendo todo lo que falta para adscribir quinto el año que viene y sexto en 2028”, comenta Sastre.
Luna complementa sus palabras: “Hoy llegamos a un momento que era impensado cuando se creó el jardín, pero son tres años duros porque somos una comunidad autogestiva desde lo económico”, dice.
Con el inicio de los trámites de oficialización, el secundario pasó a llamarse formalmente Instituto Atahualpa Yupanqui. “Somos el único secundario acá, en San Esteban, y a 30 kilómetros a la redonda que está reconocido por el Ministerio”, dice Florencia con orgullo. El desafío que atraviesan es hacer converger lo que solicita el Ministerio con la pedagogía Waldorf, algo que “tiene un montón de puntos de conexión”, explica Fernanda.
– ¿A qué se debe la elección de una orientación en Arte y Música para el secundario?
– FS: Todas las escuelas de la provincia necesitan tener un ciclo orientado, es decir, elegir una orientación. Nosotros elegimos Arte y Música porque la pedagogía Waldorf está regida y atravesada por el arte. Es uno de nuestros pilares fundamentales.
– FL: El arte es el hilo conductor de todo el aprendizaje, es la expresión del ser humano. No hay pedagogía Waldorf sin arte.
– ¿Qué cambió con la adscripción?
– FS: Desde mi punto de vista, es sumamente positivo; tiene un montón de beneficios. Ellos (desde la Dirección de Escuelas de Gestión Privada) están abiertos a escucharnos y, por ejemplo, logramos que se respete el sistema de aprendizaje por épocas, porque está fundamentado y porque notaron que a nosotros nos funciona.
Fernanda también señala que insertarse en el sistema educativo les permite tanto a los maestros como a los estudiantes participar en distintas actividades. Estos últimos, por ejemplo, ahora participan en intercolegiales y tienen la posibilidad de vincularse con estudiantes de otras escuelas. “El lema de la pedagogía es que, para el tercer septenio —el de la secundaria—, el mundo es verdadero. Que estén insertos en el sistema educativo y que no estén en una burbuja de una educación cuidada nos permite mostrarles ese mundo verdadero”, reflexiona.
Una comunidad de puertas abiertas
Con el nivel secundario en proceso de completar su oficialización y nuevos desafíos por delante, la comunidad sigue buscando sostener lo construido. Además, mantiene las puertas abiertas para quienes deseen sumarse. Las inscripciones para el ciclo 2027 están abiertas en todos los niveles. La información está disponible en https://www.colegiowaldorfsolnaciente.org/.
“Nuestro valor agregado es trabajar de manera colectiva y comunitaria. Ese es el corazón de nuestro proyecto educativo y la razón por la que se sostiene desde hace 18 años. Pasaron un montón de personas que dejaron su huella y hay familias nuevas que llegan y se enamoran del modo de trabajar y educar”, concluye Fernanda, directora y profesora de la Comunidad Sol Naciente.





0 comments