Cultura

Los Niños Cantores llevaron a Córdoba a lo más alto del mundo

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21 voces del Coro de Niños Cantores de Córdoba se embarcaron en una aventura que los llevó a cruzar el océano y conquistar el mundo con su talento. En el escenario del Concurso Coral Internacional de Provenza, los alumnos del Instituto Superior de Educación Artístico Musical (ISEAM) Domingo Zipoli se quedaron con dos primeros puestos, la medalla de plata en el Grand Prix absoluto del concurso y la máxima distinción para su director, Santiago Serna. 

“Todavía estamos bajando, cayendo de lo que fue el viaje y el concurso. Realmente muy contentos, principalmente por la participación en un certamen internacional, que era algo que hace más de 20 años no pasaba en nuestra escuela”, cuenta Serna, todavía con la emoción de lo conseguido en el concurso que se realizó del 4 al 7 de julio en la ciudad francesa de Saint-Raphaël. Los cordobeses fueron los únicos representantes de América.

Alumnos de 1º, 2º y 3º año del secundario, de entre 12 y 15 años, pusieron la educación pública de la provincia en un podio internacional. Con su interpretación del repertorio argentino y sudamericano se coronaron en la categoría “Trad/Folk” (Música Tradicional y Folclórica). El otro primer puesto fue en la categoría “Children’s Choirs” (Coros Infantiles), donde participaron 11 coros de distintas partes del mundo: China, Ucrania, Suecia, Polonia y la propia Francia. No solo eso: en esta categoría consiguieron el puntaje más alto de todo el concurso, contemplando todas las categorías de edades y repertorios. 

– Sabía que era algo muy difícil lo que logramos, porque veíamos los otros coros que participaban y eran muy buenos. Pero entiendo que les debe haber pasado a ellos también al descubrir el Coro de Niños Cantores y encontrarse con un coro maravilloso, que es de la escuela pública y que trabaja súper bien. 

– ¿En algún momento sentiste que era posible obtener estos resultados?

– Había una mezcla de sensaciones. Por un lado, la gira por Europa eran 15 días de tratar de disfrutar al máximo. La meta era esa, llevar nuestra música y disfrutar mucho de la gira. Los resultados iban a llegar y dependían de las ganas, el disfrute y cómo se comportaran los chicos. Pero cuando los dirigí en la primera ronda sentí profundamente en el corazón que nos podía ir súper bien.

Su gran participación fue reconocida con la medalla de plata del Grand Prix del certamen, uno de los máximos reconocimientos que la organización entrega a los coros de mayor excelencia artística.

Pequeños gigantes

Para buena parte de la delegación, que partió de Córdoba para vivir una experiencia de 15 días recorriendo el viejo continente junto a su música, significó el primer viaje lejos de casa. 

La primera parada fue Saint Raphaël, una pintoresca ciudad de la Costa Azul francesa. Serna destaca el profesionalismo de los chicos que, pese a las altas temperaturas y la tentación de zambullirse en el mar que se vislumbraba desde las ventanas del hotel, decidieron abocarse al concurso.

“Los primeros tres días nos quedamos en el hotel a vocalizar, ensayar, cuidarse la garganta y caminar hasta la sede del concurso. No hubo otra cosa que estar metidos en eso, fueron superprofesionales y eso me hizo suponer que nos iba a ir bien. Pero obtener cuatro premios me sorprendió mucho”, dice el maestro de larga trayectoria al frente del elenco cordobés.

La preparación comenzó mucho antes de embarcar. El corazón de la propuesta educativa de la escuela Domingo Zipoli es el canto coral, por lo que ensayan una hora y media todos los días. Además son asistidos por una profesora de canto y una fonoaudióloga que forman parte del cuerpo docente. 

“Fueron meses, sobre todo el anterior a viajar, de mucho ensayo. Ensayábamos los 48 que conforman el coro, todos juntos. Incluso sumamos algunos días de ensayos extras los fines de semana”, menciona.

El esfuerzo de los ensayos extras valió la pena para las 21 voces jóvenes que se impusieron con fuerza frente a coros de entre 40 y 80 voces y asombraron al jurado. Tal vez, la potencia de quienes se subieron al escenario estuvo en no haber recorrido el camino en soledad y sentir que no cantaban solos: detrás estaban los otros 27 compañeros que integran el coro.

Cantar por los que se quedaron

La travesía de 15 días por Europa, luego de Francia, continuó en España. El coro se presentó en Girona y Madrid antes de regresar a Córdoba. La cantidad de días y el costo económico fueron factores que influyeron en que una parte del coro no pudiera viajar. 

“Al coro lo integran 48 chicos y viajaron 21. A la vuelta, quienes no pudieron viajar contaban superorgullosos que los habían estado apoyando a sus compañeros. Estaban contentos de que les haya ido bien”, dice Santiago.

Quienes sí pudieron ser parte del viaje cuentan que llevaron consigo al resto de sus compañeros: “Ellos dicen que no cantaron solos, sino que pudieron llevar la voz de los 48 que somos y pudieron dejar el nombre de nuestra escuela en lo alto”.

Un legado que sigue cantando 

El ISEAM Domingo Zipoli cumple 65 años formando músicos en la provincia. La trayectoria a nivel nacional e internacional del Coro de Niños Cantores marcó el crecimiento de la Institución que, con el correr de los años, creó el Coro Preparatorio primero, como un inicio de los niños en la actividad coral, de los Coros Juveniles como una continuidad y perfeccionamiento de los jóvenes.

Serna hoy es docente y preparador de coro, pero antes fue un estudiante que transitó desde sus cinco años la institución. En ese semillero coral se formó quién fue distinguido como Mejor Director del Concurso Coral Internacional de Provenza.

– ¿Qué significa en lo personal este reconocimiento? 

– Me cuesta ponerme en ese lugar de decir, bueno, gané el premio al Mejor Director del Concurso en un certamen donde había mucha gente súper profesional. El haber ganado tiene que ver con el profesionalismo de los chicos, de todos los maestros que tuve, de mis compañeros y de haber sido un ex Domingo Zipoli.

– ¿Como alumno ya habías participado en un concurso internacional?

– No, incluso me tocó ser uno de los niños que se quedó cuando el coro viajó en el 95. Y, sin embargo, sentí un orgullo profundo por mi escuela y mis compañeros. Me pasó exactamente lo mismo que a los chicos que ahora no pudieron viajar.

La actividad coral de Córdoba tiene una inmensa trayectoria. Los reconocimientos obtenidos en Francia son la prueba de que es importante preservar las instituciones públicas y gratuitas como el Domingo Zipoli. 

Para el director del Coro de Niños Cantores de Córdoba, cobra aún más relevancia en un contexto donde el Gobierno nacional decidió disolver el Coro Nacional de Niños, la agrupación que nació hace 59 años con el objetivo de difundir el repertorio coral en distintas regiones del país.

Desde su regreso a Argentina, el coro que es orgullo cordobés se sigue preparando. “A nosotros nos quedan conciertos muy lindos por delante”, asegura Santiago. El 25 de agosto darán un concierto en el auditorio de la Legislatura de la ciudad y reconocerán a los protagonistas de la hazaña. Las próximas presentaciones serán en octubre en la Iglesia de Santa Cecilia, patrona de la música, y después participarán de un concierto en el Teatro San Martín. 

Las 21 voces volverán a encontrarse con las otras 27 que también hicieron posible la hazaña, esta vez para volver a cantar juntos. Serán oportunidades imperdibles de presenciar.

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