Análisis

Mariano Saravia: “El alineamiento de Milei solo nos pone en peligro”

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Mientras el presidente Javier Milei celebra en Nueva York que Argentina está «del lado correcto de la historia», el magíster en Relaciones Internacionales, Mariano Saravia, advierte lo contrario. Se cumplieron doce días del ataque de Israel y Estados Unidos a Irán que dinamitó las negociaciones de paz que los países mantenían. El último enfrentamiento, en junio de 2025, había durado esa misma cantidad de días. Hoy el conflicto parece aún no tener un final cercano.

En diálogo con Mano a Mano, Saravia sostuvo que el alineamiento del gobierno nacional con Donald Trump e Israel no solo avala una ofensiva injustificada, sino que expone a nuestro país al peligro.

Mariano Saravia, periodista y magíster en Relaciones Internacionales.

“El viernes a la noche nos fuimos a dormir con la noticia de un cuarto intermedio, hasta el lunes, en las negociaciones y el sábado (28 de febrero) nos despertamos en guerra. Una guerra totalmente ilegal y desleal”, dijo el periodista. 

El escenario geopolítico mundial vuelve a atravesar horas críticas ante el endurecimiento de los ataques desde ambos lados. Si bien el presidente estadounidense declaró que la guerra está “casi terminada” y finalizará “cuando Estados Unidos quiera que suceda”, la Guardia Revolucionaria iraní ha rechazado esa afirmación.

Para Saravia el final de la guerra no llegó, y tampoco sería pronto: “El fin de la guerra no creo que haya llegado. Las declaraciones de la Guardia Revolucionaria iraní hablan de una guerra de 10 años. Me parece que siempre la estrategia de Irán fue esa: una guerra de larga duración y de desgaste”.

Las contradicciones discursivas sobre el fin de las hostilidades se explican, según el análisis del periodista, por la existencia de dos guerras en simultáneo. Por un lado, la contienda estrictamente militar, la de los misiles y bombas que ya se han cobrado más de 2500 víctimas fatales en Irán. Por el otro, se desarrolla una profunda guerra psicológica y de declaraciones. 

En ambas guerras, tanto Trump como el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se juegan su propia supervivencia política, ya que, del otro lado, el régimen iraní no da señales de rendición. La primera muestra de entereza estuvo en la rápida elección de un nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, ante la muerte de Alí Jamenei (padre del actual ayatolá) durante los bombardeos del 28 de febrero. El ataque directo al ayatolá demuestra, en palabras del analista, la ignorancia sobre el funcionamiento del Estado iraní: “El ayatolá no solo es el líder supremo de Irán, sino también el líder de todos los chiítas del mundo. Entonces el asesinato impactó también en el Libano, Irak, Qatar, Bahreín y otros países donde hay chiitas”.

El fantasma de una guerra mundial

Las esquirlas del conflicto trascienden las fronteras de Medio Oriente y obligan a observar qué sucede en el resto del mundo. Los intereses de los países en guerra y las consecuencias que podría tener la escalada del conflicto hacen pensar que “estar afuera” es una ilusión peligrosa.  

– ¿La guerra ya es regional, pero hay posibilidades de que sea mundial?

– Sí, es regional, pero por ahora no veo la posibilidad de que sea mundial. En primer lugar, se está rompiendo el frente interno en Europa: España puso un límite, Italia un poco también y siguieron Hungría y Noruega. Y después para Estados Unidos esto era un tiro por elevación a China, creían que manejando todo el circuito del petróleo le iban a negar ese recurso, pero Rusia sale beneficiada y le va a vender a China. La crisis del petróleo va a afectar más a occidente, pero no a China. Por esto creo que no va a ser mundial.

– ¿Cuáles son los intereses de Israel en esta guerra? 

– El de Israel es ser la potencia hegemónica, o la única, de Medio Oriente. Es su proyecto colonialista, el sionismo y por eso quiere destruir a Irán. Pero me parece una estrategia miope, porque no se puede vivir todo el tiempo en guerra y rodeado de eventuales enemigos. Además, la locura de Netanyahu que, dentro de los gobiernos israelíes, este es un extremista apoyado por casi toda la oposición.

– ¿Y Estados Unidos qué objetivo tiene?

– Lo de Estados Unidos, más bien Trump, es distinto. Lo que quiere es quedarse con los circuitos comerciales del petróleo.

La postura de Argentina

Desde el día uno de la guerra, el Presidente argentino manifestó el alineamiento del país con Israel y Estados Unidos. El lunes, en el marco de su 15° viaje a EE.UU., visitó la Universidad Yeshiva y allí aseguró ser “el presidente más sionista del mundo”.

“Argentina no queda bien al alinearse de esa manera. Es lo contrario a lo que Milei dice, estamos del lado incorrecto de la historia. Es inmoral estar del lado de países que hoy están fuera de la ley y que son Estados genocidas. Además es contraproducente en lo pragmático, porque no consigue nada, solo nos pone en peligro, cuestionó Saravia y trazó un paralelismo con los 90. 

Fue Carlos Menem quien tomó partido en la Guerra del Golfo e involucró a Argentina en un conflicto que dejó tres grandes heridas: el atentado a la Embajada de Israel, a la AMIA y las explosiones de Río Tercero.

El magíster en Relaciones Internacionales recordó que las acciones diplomáticas pueden tener graves consecuencias: en los últimos días, Irán ya incluyó a la Argentina en su lista de «países enemigos».

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